OPINION



Gracias, Don Mario.



OPINION/MARIO LHERMET

Aún recuerdo el tremendo cabreo que cogió en cuanto entró por la puerta y vió su habitación ordenada


Gomeraactualidad.com/Opinión por José Medina Marichal.-Ayer tuve la inmensa satisfacción de asistir a los actos del nombramiento de D. Mario Lhermet como hijo adoptivo de Hermigua. Un acto muy bello, sencillo y emotivo. Era de justicia que en nuestro pueblo se reconociese, después de tanto tiempo, la extraordinaria y desinteresada labor que este sacerdote francés realizase en este municipio tan alejado de su país natal. 

Tenía 14 años cuando D. Mario murió. Asistía a una celebración de la eucaristía cuando el sacerdote dijo que la misa se iba a celebrar por la memoria de D. Mario Lhermet que había fallecido hacia escasas horas. Estudiaba en la Laguna y hacía varias semanas que no veía a D. Mario. La noticia me impactó y recuerdo que se me escapó alguna lágrima.
Durante todo el verano anterior a su fallecimiento se ofreció para ayudarme a perfeccionar mis estudios de la asignatura de francés que llevaba bastante floja. Todas las tardes yo acudía a su casa y allí estaba esperándome siempre con una sonrisa en su cara. Mira que tuvo paciencia conmigo…

Tengo muchas anécdotas vividas con D. Mario. Serían innumerables de señalar. Recuerdo especialmente cuando aquejado de sus múltiples y numerosos problemas de estómago, fué ingresado en el Hospital de La Gomera. Estuve en su casa durante algunos días acompañando al hoy Obispo de la Diócesis D. Bernardo Alvarez párroco de Hermigua en aquella época. Le acondicionamos y limpiamos su casa. Aún recuerdo el tremendo cabreo que cogió en cuanto entró por la puerta y vió su habitación ordenada. Era una persona de un carácter muy fuerte. Y muy reservado para sus cosas.

Como decía ayer en sus lindas, sentidas y emotivas palabras D. Cándido Hernández, en su afán de ayudar a los demás D. Mario vivía en la humildad y a veces en la pobreza.

El acto de ayer, viene a agradecer a D. Mario su inmensa e imborrable obra que siempre permanecerá en nuestro pueblo. Algunas, como la pista de los Aceviños, barrio al que dedicó los últimos años de su vida, siguen sin terminar. Espero que nuestras autoridades procedan a su finalización. Sería de justicia con D. Mario. Estoy seguro que se olvidarán las diferencias políticas y veamos que el enlace de Los Aceviños y Hermigua por las Cabezadas sea pronto una realidad. 

Un solo pero en el acto de ayer. La inasistencia de algunos representantes municipales. D. Mario no se merecía este vacío por su parte. Pero él, seguro que desde el lugar que ocupa también lo sabrá olvidar y perdonar con su inmenso corazón. Ese que tanto quiso a Hermigua. 

Con todos mis respetos y un inmenso cariño. Gracias, Don Mario.
José Ramón Medina Marichal





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